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Muchos mitos populares dependen de una proclamada evidencia "científica" para crear ilusiones de credibilidad. Los devotos de la astrología promueven la noción "científica" de que fuerzas celestiales infinitésimalmente débiles interfieren con los seres humanos, afectan y hasta controlan sus mentes, acciones, conductas y destinos.
Como "prueba", por ejemplo, ellos afirman cómo las fuerzas gravitacionales de la luna causan las mareas del océano. Pero los hechos y la lógica demuestran que sólo el hombre controla su propio destino y que su mente puede fácilmente sobrepasar a todas las fuerzas de la naturaleza combinadas. (Re: Tabla 7, Concepto 22, Enciclopedia de Referencia Neo-Tech.) ...La mente humana es un regulador muchlsimo mas fuerte que el futuro del individuo que todas las patentes y directas fuerzas de la naturaleza, el gobierno y la religión combinadas.
Las decisiones, al seleccionar alternativas, de una persona, y no su ambiente, es lo que controla el destino de él o ella. A excepción de catástrofes naturales o el totalitarismo de fuerza brutal, las fuerzas de la naturaleza y el ambiente social, al enfrentarse contra la mente racional humana, tienen poca o ninguna influencia sobre el futuro de largo plazo del individuo.
El que una persona permitiera que su futuro fuera influenciado, aún por las fuerzas más directas y poderosas de la naturaleza (tales como el clima, el viento o la lluvia) sería relegar la potencia de su mente y sus acciones a una posición verdaderamente baja. Pero el aseverar, como hacen los astrólogos, que un ser humano y su mente pueden ser controlados por las más leves fuerzas en la naturaleza (las fuerzas celestiales del espacio exterior) es relegar al ser humano y a su mente a la más inepta posición. El considerar la mente humana como si fuera tan débil o insignificante, aún cuando esta consideración sea solamente implícita, devasta la confianza y la autoestima. Y más serio aún es lo que le sucede a la confianza y autoestima de aquellos que permiten ser controlados o influenciados por las inexistentes fuerzas de un inexistente Dios.
Muchas personas erróneamente creen que las fuerzas religiosas y gubernamentales que los rodean son más poderosas de lo que son. Considerando la destrucción que esas fuerzas le han infligido siempre a la humanidad, tal actitud es comprensible, pero inválida. Las fuerzas del gobierno y la religión, aunque siempre han ejercido influencias negativas, no tienen que ser las fuerzas que controlan el presente ni el futuro de una persona. Usando la mente y actuando a base de la razón, una persona puede generalmente evitar o minimizar el efecto del gobierno y la religión en él o ella para poder vivir independiente, productiva y felizmente.
Las fuerzas directas del gobierno, la religión o hasta de la naturaleza (por ejemplo, inundaciones o tornados) pueden a veces tener efectos devastadores en cualquier individuo. El gobierno puede confiscar o saquear la propiedad de una persona. El gobierno puede encarcelar o matar a la gente. La religión puede destruir la mente o la felicidad de una persona. La iglesia también puede matar, torturar o quemar en la hoguera a millones de personas inocentes, como siempre lo ha hecho cada vez que ha tenido poder político directo (por ejemplo, la Edad Media, la Inquisición, Jonestown, Irán bajo el Ayatollah, los juicios de las brujas, las Cruzadas).
Pero ninguna de esas fuerzas potenciales o reales controlan básicamente las vidas ni los destinos de los humanos. La mente humana junto a las decisiones hechas durante la vida de un individuo controlan la vida y el futuro de una persona productiva (a menos que las fuerzas del gobierno o de la religión directamente mutilen o destruyan a esa persona).
Las hipótesis descritas en el párrafo anterior son estadísticas válidas y casi verdaderas con certeza. Desde el punto de vista de las consideraciones estadísticas, muchos millones o billones de planetas como la Tierra, con civilizaciones inteligentes, existen en todas partes del universo. Muchas de las civilizaciones existentes son, sin duda, mucho más avanzadas que la nuestra, han alcanzado inmortalidad biológica y son capaces de comunicarse con la Tierra. Aún así, la lógica y las estadísticas dictan que otras civilizaciones, aunque sean capaces de hacerlo, no se comunicarían con la Tierra.
La razón principal para pensar que ninguna civilización exterior se ha comunicado con la Tierra es que no se ha encontrado evidencia sustancial que ni siquiera sugiera que seres inteligentes del espacio exterior hayan estado en contacto con la Tierra jamás. Toda la evidencia presentada hasta la fecha ha sido ficticia, falsa o sin solidez científica. Si alguna vez seres inteligentes del espacio exterior se hubieran puesto en contacto con la Tierra, la evidencia hubiera sido inmediata y espectacularmente concluyente: sería así por el estado altamente avanzado de cualquier civilización capaz de desarrollar la energía y la tecnología que se requiere para hacer contacto con la Tierra, aunque sea desde el planeta más parecido y más cercano a la Tierra en nuestra propia galaxia.
Además de esto, aunque muchas civilizaciones altamente avanzadas procedentes del espacio exterior indudablemente tienen la capacidad tecnológica para viajar y ponerse en contacto con la Tierra, la siguiente lógica indica que ninguna lo haría: El avance tecnológico de cualquier civilización puede ser medido por la cantidad de energía que dicha civilización puede emplear. La capacidad de energía es una medida directa del conocimiento científico y del desarrollo tecnológico. La energía requerida para la comunicación y los viajes al espacio exterior están muy por encima de la capacidad de energía disponible a la Tierra en nuestro presente nivel de tecnología. Por este motivo, una civilización capaz de hacer contacto con la Tierra tendría que ser mucho más avanzada que nuestra civilización. Eso signif icaría que cualquiera de esas civilizaciones habría pasado hace tiempo el umbral de decisión nuclear. (Re: Tabla 51, Concepto 116, Enciclopedia de Referencia Neo-Tech.) Ese umbral es el punto por el cual cada civilizacion avanzada tiene que pasar para sobrevivir. Hoy en día nuestra civilización se encuentra en ese punto. El umbral de decisión nuclear es el punto en el cual la energía, el conocimiento y la tecnología han avanzado hasta que se pueda generar energía hecha por el hombre (energía nuclear) suficiente para destruir físicamente toda la vida en el planeta. Desde ese punto, todas las civilizaciones tienen que seguir uno de dos cursos:
De esta manera, cualquier civilización que avance significativamente
más allá de este umbral tendría por naturaleza que existir
dentro de una sociedad consistente de no-fuerza, una sociedad
Neo-Tech/aristotélica. Eso a su vez significaría una sociedad de
mercado libre de la cual se ha erradicado la iniciación de la fuerza por
considerar que es tanto impotente como inmoral. En cualquier sociedad tan
avanzada todas las formas de misticism o tendrían, por naturaleza, que
haber sido desacreditadas y descartadas. La sociedad estaría libre de
políticos, teólogos, gobiernos coercivos y otros parásitos
y usurpadores. Las acciones estarian basadas en la lógica orientada
hacia la realidad y ejercida por individuos libres viviendo arm oniosamente de
acuerdo a sus mejores intereses racionales. Y la in mortalidad biológica
estaría disponible a todos.
En una sociedad tan avanzada no existiría razón lógica ni
se podrían derivar beneficios aparentes para utilizar la excesiva
energía y el tie mpo requerido para hacer contacto con la Tierra o con
otras civilizaciones similares del espacio exterior. Tal empresa no
sería interesante ni lucrativa científicamente para una
civilización de tan grandes avances en conocimiento y
tecnología.
En otras palabras, a medida que la civilización se acerca a un nivel
tecnológico tan avanzado en que puede hacer contacto con otras
civilizaciones, entonces la necesidad, el interés y los beneficios de
hacerlo terminarían. Tal sociedad por naturaleza existiría en una
cultura Neo-Tech de interés propio. Todos los individuos en una sociedad
así podrían satisfacer todas sus necesidades y su crecimiento
físico y sicológico dentro de una esfera de espacio
práctica (aunque sean capaces de llegar a cualquier punto lejano en el
espacio exterior).
En resumen, probable mente existen miles o millones de civilizaciones altamente
avanzadas en el espacio exterior que tengan la capacidad tecnológica de
hacer contacto con la Tierra. Pero al ser sociedades no-altruistas orientadas
al mercado libre, ellos no tienen incentivo ni motivo lógico para
utilizar el tiempo y la energía para hacerlo.[ 9 ]
Para que nuestra propia civilización avance significativamente
más allá de nuestro umbral de
decisión nuclear requeriría un cambio de la base
filosófica actual, que es platonística/altruística, a una
base filosófica aristotélica/Neo-Tech. (Re: Tabla 51, Concepto
116, Enciclopedia de Referencia Neo-Tech.)
Paradójicamente, en nuestro nivel de civilización actual podemos
conseguir considerables beneficios económicos, tecnológicos y
científicos al investigar el espacio exterior y explorar nuestro sistema
solar. Y al cambiar a una sociedad racional Neo-Tech, nuestra
civilización va a avanzar signif icativamente, sobrepasando el
umbral de decisión nuclear. Entonces nuestro
conocimiento, tecnología y bienestar avanzarán tan rápido
y llegarán tan lejos, que cuando nuestra capacidad de energía
alcance el potencial necesario para tener contacto con civilizaciones del
lejano espacio exterior, los incentivos o las razones lógicas para tal
contacto (económicas, sociales y científicas) van a desaparecer.
Porque dentro de una sociedad Neo-Tech de individuos autónomos el
potencial de cada individuo puede ser completamente realizado. Y ese potencial
realizado de los seres conscientes representa el poder creativo total
disponible en todo el universo. Al satisfacer ese potencial no se requiere nada
más en el espacio exterior.
Por lo tanto, la respuesta a la pregunta del espacio exterior y los OVNIS se
reduce a:
[ 7 ]
La
mayoría de las formas de misticismo reflejan los anhelosos deseos de
descubrir poderes o autoridades externas que se hagan cargo de las tareas de
pensamiento de la mente humana. El deseo del místico es ser llevado
automáticamente y sin esfuerzo hacia el conocimiento a través de
la vida guiado por poderes externos. Pero eso no es posible. No hay fuerza
exterior que pueda hacerse cargo y hacer lo que la mente y el individuo tiene
que hacer por él mismo. (Cuando gobiernos como el de la Unión
Soviética dirigen fondos y esfuerzos de "investigación" hacia
programas en ESP, PK y en otras tales pseudo-ciencias, se revela la
degeneración intelectual de ese gobierno y sus
líderes.)
[ 8 ]
Irónicamente, los movimientos que luchan
por la paz y el desarme unilateral no son sólo deshonestos,
místicos y generalmente promovidos por neo-estafadores, sino que son
precisamente las fuerzas que mueven al mundo hacia la aniquilación
nuclear. En contraste, una sociedad Neo-Tech, racional y bien preparada, puede
protegerse a sí misma efectivamente de una guerra nuclear, al igual que
prosperar hacia el futuro. Al seguir la obligación moral primaria de
auto-protección, el desarrollo de un un sistema de defensa "starwar"
(guerra intergaláctica) altamente efectivo, es el acto moral más
racional que cualquier país puede llevar a cabo para proteger a sus
ciudadanos y su propiedad. (Vea también en la página -- el
profundo derecho de defensa propia.)
[ 9 ]
Quizás el único
motivo racional para que una civilización avanzada se comunique fuera de
su propio sistema solar sería la posible muerte de su fuente primaria de
energía--su sol--por vía de una explosión que lo extinga.
Esos seres probable mente podrían explorar y colonizar planetas en los
sistemas solares cercanos. Como las posiciones de las estrellas en nuestra
propia galaxia (la Vía Láctea) están constante mente
cambiando su posición entre unas y otras, nuestro planeta podría
estar, a veces, cerca de un sistema solar (por ejemplo, a menos de diez
años luz) donde resida una civilización avanzada que tenga que
abandonar su siste ma solar por una in minente explosión solar o alguna
otra catástrofe. En tal caso, nuestro planeta podría ser el
objeto de exploración y hasta de colonización procedente del
espacio exterior. No obstante, estadística mente tal combinación
de sucesos sería esencialmente inexistente.